Endodoncia: salva tus dientes naturales
La endodoncia es el tratamiento empleado para salvar dientes que han sufrido daños graves debido a caries profundas, traumatismos o infecciones que llegan al nervio dental (la pulpa).
En lugar de extraer la pieza, retiramos el tejido dañado, desinfectamos el conducto y lo sellamos. De esta forma conservas tu propio diente y la funcionalidad del mismo, sin necesidad de extraerlo.
¿Cuándo es necesaria una endodoncia?
Beneficios de mantener tu diente natural
¿Sientes molestias?
Preguntas habituales
Existe el mito de que es un tratamiento doloroso, pero la realidad es la contraria: la endodoncia se realiza para eliminar el dolor causado por la infección. Utilizamos anestesia local, técnicas de última generación y antibioterapia si es necesaria, para que el procedimiento sea lo más indoloro posible y cómodo para ti.
En la gran mayoría de los casos se realiza en una sola sesión de entre 1 y 2 horas. Sin embargo, si la infección es muy compleja o el diente tiene una anatomía difícil, la doctora podría valorar realizarlo en varias citas para asegurar una desinfección perfecta.
Si la infección llega al nervio y no se trata, el dolor terminará empeorando y la infección destruirá el hueso que sujeta el diente. Esto suele acabar en la pérdida irreversible de la pieza, obligando a realizar una extracción.
Al retirar el nervio y los vasos sanguíneos, el diente pierde su hidratación natural y se vuelve un poco más frágil ante grandes esfuerzos al masticar o si es un paciente bruxista. Por eso, tras la endodoncia, solemos recomendar proteger la pieza con una corona (funda) para garantizar que no se fracture.
Sí, es perfectamente posible. En esos casos, se realiza una pequeña apertura en la corona actual para acceder al nervio y, una vez terminado el tratamiento, se sella o se valora cambiar la corona si estuviera dañada.